Profesor Feregrino, si es que puedo llamarle así, escribo esta carta aún con 23 años (aunque la terminé de escribir a los 25), esperando que en unos años cuantos usted la lea y me haga caso.

Primeramente, espero que ya sea usted profesor, la vida da muchas vueltas y si usted no lo ha logrado aún, seguro no es por falta de ganas. Pero bueno, supongamos que cuando lea nuevamente esta carta (digamos, unos 6 o 7 años) ya lo sea.

Y no me refiero a profesor de esos que dicen “voy a dar clases, venga quien quiera”, sino de esos que su materia es a huevo, que está en la currícula, que si los alumnos no la cursan no salen de la escuela, como esas treintaytantas que usted se tuvo que aventar en la carrera.

Hay varias ideas que usted tiene a esta edad, le hago una lista:

Alumnos

La regla es: todo el que muestra interés, pasa. Y que quede claro, el interés no se mide en una calificación, ni porque fulanito faltó a un par de clases, ni porque el alumno se quedó dormido un día en clase: procure generar y mantener ese interés.

No sea usted un tirano y no le haga la vida imposible a sus estudiantes, no busque que todo se haga a su manera porque a veces sucede que no siempre es la correcta; siempre valore la iniciativa por practicar cosas nuevas en las cosas que usted enseña.

Procure formar también “buenas” personas, pensantes, consientes y críticas de lo que los rodea, sin rayar en “el profesor chorero” (aunque probablemente sus alumnos van a pensar que usted lo es). Integre y no sea cerrado, procure entretener a sus alumnos sin ser un payaso en clase.

Las clases

En 8 años seguro todavía existe el internet, así que no sea de esos que sacan todo de ahí, tiene usted 32 años y aún se le puede exigir creatividad, no se le puede pedir menos. No sea de esos que nomás van a cambiar diapositivas, o de esos otros que se acaban medio plumón en una clase. Si la materia requiere de más horas de teoría, procure mostrar ejemplos de en donde se aplica esa teoría en el mundo real. Por otro lado, si la materia requiere mucha práctica, mencione algunas cosas de la teoría detrás de lo practicado.

Tengo una leve idea de qué nos depara en el futuro, pero actualmente las computadoras en clase son muy recurridas para tomar notas, y en la suya probablemente no será la excepción. Sin embargo, recomiende a sus alumnos usar cuaderno para los apuntes, así se pegan más las cosas.

Si alguien molesta a sus compañeros en clase, sáquelo. Si mientras duerme está roncando, sáquelo. Si mientras come hace ruido, sáquelo. Si no muestra interés, sáquelo. O bueno, primero haga una advertencia, a la segunda vez, sáquelo.

Las tareas y prácticas

¿Tareas? bah, no deje tareas, solamente sugiera ejercicios, vídeos, lecturas, podcasts… en fin, recursos y basándose en eso valore el interés.

En cuanto a las prácticas: nada de marcos teóricos que seguramente son un copypasta ni “pantallazos” de las letras diminutas que salieron en la pantalla, si pide algo escrito que sea solo lo que sus alumnos esperan aprender de la práctica (pídalo antes de hacer la práctica, claro) y después pida escrito lo que al final aprendieron. Eso sí, busque una manera de comprobar que en realidad trabajaron. Pregúnteles cómo les fue haciendo la práctica y no se quede en el horrible “pues funciona”.

Proyectos

Su materia no es ni será la única que los alumnos van a cursar, así que no espere cosas hechas solo para usted, si alguien quiere trabajar sobre algo que ya tiene, no se niegue y por el contrario, busque maneras de integrar su materia con las que en ese momento estén cursando los alumnos.

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En fin, son solo ideas que cruzaron por su cabeza después de terminar la carrera y que pensó casi dos años para terminar de escribir. Quién sabe si estas lo lleven a ser un buen profesor, pero sepa que al menos así quiso que uno de los suyos fuera.

Tal vez usted las aplique, tal vez se de cuenta de que nomás no se puede, o puede que se ría y me diga que estas ideas están fuera de la realidad.

Puede que se dé cuenta de que si sus maestros eran como eran, no era porque así lo quisieran, sino porque así tenían que ser.

Se despide de usted, Feregrino.